La chufa como cebo en la pesca de la carpa

La pesca deportiva es una actividad que año tras año consigue atraer a una mayor cantidad de aficionados hasta sus redes. Como su nombre indica, su principal motivo es de carácter deportivo o, a lo sumo, lúdico.

Así, quedan descartada cualquier finalidad alimenticia o comercial. Casi todas las especies acuáticas susceptibles de ser pescadas por motivos comerciales son también válidas como objetivo de la pesca deportiva, pero existen algunas que, por sus características son más apreciadas. Tras algunos años de olvido, la pesca de la carpa ha reclamado su lugar en el Olimpo de esta modalidad deportiva asentándose como una de las especies más valoradas.

Si estás interesado en practicar pesca deportiva, puedes entrar en algún equipo o hacerlo por tu propia cuenta. De la misma manera, tus objetivos pueden ser ociosos o competitivos. La pesca deportiva a nivel mundial está regida desde Florida por la International Game Fish Association, principal órgano regulador que trabaja conjuntamente a infinidad de federaciones regionales y nacionales.

Los instrumentos básicos con lo que debes contar para practicar pesca deportiva son una caña, un carrete y, por supuesto, un buen señuelo que atraiga a la presa. Como bien podrás adivinar, cada especie requiere de unas técnicas y un cebo concreto.

La pesca deportiva de la carpa

Antes de lanzarte a pescar carpas a ciegas, debes de saber que este es un animal de carácter desconfiado, además de resultar tan listo como fuerte. Estas características propias la convierten en un objetivo muy bien valorado por quienes practican la pesca deportiva. Una vez que una carpa pique en tu anzuelo, puede desatarse una auténtica lucha que adquirirá auténticos tintes de reto pesquero. No son pocos los casos en los que una carpa logra romper el sedal y salir victoriosa de este duelo. Para lograrlo, el animal puede recurrir a diferentes trucos que pasan desde rozar el sedal por las rocas del fondo hasta parapetarse tras alguna roca generando así mayor tensión en el sedal. Sea como fuere, la pesca deportiva de carpas es una actividad que seguro te mantendrá en tensión y requerirá de tus mejores cualidades como pescador.

Existen carpas de todos los tamaños, pero las más atractivas como trofeo deportivo son las de mayor volumen, que pueden alcanzar pesos que ronden los treinta kilos. No existe una modalidad que resulte mejor para la pesca de la carpa; al final todo dependerá de las características del terreno y de los gustos del pescador. Lo que sí es cierto, es que la carpa es un animal que puede pescarse de multitud de maneras: a fondo, a la inglesa, a mosca, etcétera. Un aspecto determinante que no debes descuidar es el tipo de cebo, y en el caso de la carpa, podemos asegurar que hay uno que parece gustarle por encima de otros: las chufas.

El uso de la chufa como cebo en la pesca deportiva de la carpa

La chufa es un tubérculo comestible proveniente de una planta llamada juncia que, además de ser extremadamente famoso por su versión bebible, resulta un cebo perfecto para practicar la pesca de la carpa. Tras su cocción, la chufa adquiere unas propiedades que la hacen prácticamente irresistible para este tipo de peces, que parecen estar encantados con su sabor dulce. La verdad es que la gran cantidad de azúcares naturales que tienen las chufas atrae a las carpas como ningún otro cebo consigue. Su uso está muy extendido, aporta grandes resultados y además es posible durante cualquier época del año.

Existen tres tamaños diferentes de chufas: la grande, la estándar y la pequeña. Esta última es perfecta para cebar. Cuando una carpa traga una chufa no suele consumirla por completo. Debido a la propia fisonomía de este tubérculo, siempre quedan pequeñas partículas del mismo que escapan de la boca del pez y quedan flotando en el agua donde esta nada. Estas partículas sirven de alimento para otras carpas que, a su vez, dejan más trocitos de chufa flotantes que son consumidos por otros peces. De esta manera, las carpas llegan a acostumbrarse a este tipo de alimento y su presencia les genera una confianza que puedes aprovechar a la hora de usarlo como cebo.

Para hacer de la chufa un buen cebo, debes seguir estos sencillos pasos:

  • Mantenerlas en remojo durante unas 30 horas para rehidratarlas y ablandar su corteza.
  • Cocerlas cerca de 45 minutos añadiendo un poco de agua para ablandarlas y favorecer que comiencen a sudar el azúcar.
  • Dejarlas enfriar en la misma agua de la cocción.
  • Guardarlas en un recipiente hermético durante 4 o 5 días.

El resultado de este proceso deberá ser un cebo perfecto impregnado de un gel viscoso muy azucarado que resultará irresistible a las carpas.

La verdad es que la pesca de la carpa admite muchos cebos diferentes, pero es difícil que encuentres otro tan efectivo como la chufa. Tanto por su atractivo como alimento para cebar como por su sabor dulce, la chufa resulta un imán para las carpas que seguro te garantizará unas capturas memorables.

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